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Consejos para luchar contra el síndrome postvacacional.

05/09/2007

Síndrome postvacacional

¿Está irascible, con el ánimo decaído, desmotivado para todo, no le apetece comer, ni salir, está nervioso, duerme mal, cuando se le acerca su pareja “le duele la cabeza” y además acaba de volver de sus vacaciones? No hay duda, sufre usted los efectos de la depresión postvacacional, un mal que padecerán el 35% de los trabajadores españoles de entre 25 y 40 años. Para algunas personas, el regreso al trabajo y los quehaceres habituales se convierte en un verdadero trauma psicológico, un mal trago que se repite verano a verano.

Según Blanca Novella, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria en Madrid (semFYC), el síndrome postvacacional no es una enfermedad y el mejor consejo para enfrentarse a él es mantener una acitud positiva (como decía Van Gaal, el «siempre negativo, nunca positivo» no es un buen camino).

Novella aconseja atraer a nuestra mente pensamientos agradables, como que durante el resto del año pueden pasar cosas buenas, (quizá en navidad le toque la lotería, o le asciendan en el trabajo, o su hijo por fin se vaya de casa…).

Por otro lado, Blanca resalta que aunque se tiende a definir estos síntomas como una enfermedad, nunca serán catalogados como tal, ya que se trata de un conjunto de signos que surgen por la adaptación de la persona de unas rutinas de ocio y vacaciones hacia unas de obligaciones.

Aunque crea que “hoy no se puede levantar”, no será excusa para apagar el despertador y darse media vuelta, ya que los profesionales como Novella aseguran que «en ningún caso los síntomas son lo suficientemente intensos como para que interfieran la actividad habitual», «hay un reloj biológico en el organismo que se ha adaptado durante los periodos de ocio a una serie de rutinas como el acostarse más tarde, el levantarse también tarde o incluso el echarse la siesta, y el cuerpo debe volver a engancharse a unos horarios más rígidos, a unas exigencias de mayor estrés y de trabajo, y por lo tanto hay que darle una oportunidad».

El problema viene cuando dichos síntomas siguen presentándose pasados 10 ó 12 días tras la reincorporación al puesto de trabajo, ya que pueden derivar en un estado depresivo.

Las personas más propensas a caer en éste tipo de malestar emocional transitorio, son individuos que no han cumplido sus expectativas dentro del mundo laboral, sobre todo menores de 40 años, habitualmente insatisfechos con su trabajo, aburridos o con el síndrome de Burnout (aquellos que no han materializado sus expectativas laborales). Igualmente, doctores como Novella, han afirmado que en las mujeres es más brusco y que puede darse en niños y jóvenes con la vuelta a las clases.

Los psicólogos aconsejan:

-Replantearse si hay algo en su empleo que se pueda mejorar para que ésto no vuelva a pasar.

-Escalonar las vacaciones, dejándose algún día libre.

-No volver al trabajo al día siguiente de regresar de viaje.

-Acostarse más temprano.

-Levantarse a una hora fija.

-En ningún caso hacer la siesta.

-Tomar comidas frugales.

-Fomentar las relaciones con los compañeros de trabajo, evitando la confrontación con los

-Nunca optar por medidas radicales y erróneas como la automedicación con psicofármacos.

-Tomarse las cosas con humor.

-Evitar asumir más tareas de las que se puedan finalizar, hacer horas extras o llevarse trabajo a casa .

-Optimizar el tiempo.

-Reencontrarse y charlar con amigos y parientes.

-Escuchar música y realizar actividades relajantes, como el yoga.